Destino

Guapi agua de río mezclada con mar

Por: Catalina Vargas


Enclavada en el Pacífico sur colombiano, a orillas del río que lleva su mismo nombre y a muy pocos kilómetros del mar, Guapi saluda a sus visitantes no solo con la hospitalidad entusiasta de todo destino remoto, sino también con una espontaneidad contagiosa. Agua de río mezclada con mar

Acostumbrados a hablar con frescura, a andar sin prisas y a hacerse la vida lo más agradable posible, los guapireños caminan por sus calles con su tumbado particular, aprovechando las sombras, esquivando los aguerridos mototaxis y dando la impresión de mecerse sobre una canoa más que de atravesar un centro urbano.
La cadencia y el ritmo pausado de su gente, en su mayoría afrodescendientes, inmediatamente se adentran en la piel del forastero quien, sin darse cuenta, se incorpora a la danza de carisma y autenticidad de este lugar.

La magia del agua

El aire que se respira en Guapi tiene mucho de selva, mucho de río y otro tanto de mar. Ante los ojos del visitante se despliega un río ancho de aguas color caramelo que sirve de corredor a los pobladores no solo del área urbana sino también de la extensa superficie rural del municipio. Una mirada detenida sobre el paisaje nos permite descubrir que, en lugar de bajar hacia el mar, el río tiene una corriente que sube impulsada por las mareas del océano Pacífico formando un río que
“anda en reversa”, que asciende y desciende en intervalos de seis horas y que, en últimas, tiene su propio temperamento. Misterioso hecho que también nos brinda más noticias de este lugar que convive con la magia acuática, pues no podemos olvidar que se trata de una de las regiones donde se registra mayor pluviosidad en el mundo. Al observar las lanchas de motor, o los lugareños que pasan bogando tranquilamente sobre sus balsas, somos testigos de esa familiaridad de todos con el recurso hídrico. En los amaneceres, detrás de la frontera selvática de la ribera oriental, se pueden observar los cerros azules que componen el primer escalón de la cordillera andina. Desde allá, probablemente proveniente de algún páramo de la estrella fluvial del sur, baja el agua serpenteando por entre un ecosistema de bosque húmedo tropical. Y es que Guapi se ubica en un territorio megadiverso, de abundante vegetación, agreste y en gran parte indomable. Sus únicas vías de acceso son aéreas o fluviales y su población – alrededor de 30.000 habitantes– vive de la pesca artesanal, el aprovechamiento forestal tradicional, la minería y la agricultura en pequeña escala.

Un mundo ancestral

Fundada en 1772 por el español Manuel Valverde en las inhóspitas tierras antes conocidas como Firme de Barro, esta región fue transitada por la cultura precolombina de los tumacos y habitada por el desaparecido grupo étnico de los guapees. Hoy en día existen, río adentro, asentamientos de grupos indígenas que han inmigrado a la región y se reconocen por sus sofisticados conocimientos de agricultura y su trabajo artesanal basado en el aprovechamiento de la palma tetera. La población principal, sin embargo, está compuesta por afrodescendientes cuyos ancestros llegaron, durante la Colonia, a trabajar como esclavos en la explotación de maderas y en la minería del oro, metal que fuera el principal motor para la colonización de esta área y que todavía reposa en el lecho de los ríos. Considerado un importante dinamizador de la economía local, se busca, no obstante, un modelo sostenible para su explotación en el que las grandes dragas no reemplacen las bateas artesanales. A diferencia de los españoles, los afrodescendientes seasentaron definitivamente en estas riberas y las habitan en compañía de una minoría de comerciantes de origen vallecaucano o antioqueño. Sea como sea la historia particular de cada habitante, Guapi es un ejemplo de resistencia y adaptación, lo que resulta un motivo de orgullo. En palabras del poeta local Helcías Martán Góngora: “La población negra me infundió, conjuntamente con el ritmo de las mareas, el sentido de la justicia social. De allí que mis poemas no puedan renunciar al acompañamiento tácito de marimba y tambor y que pregone en otros, el pregón del esclavo de ayer y hoy”.
Guapi, el municipio más importante del litoral caucano, es cuna de manifestaciones culturales únicas. Todos respetan al que sabe pescar, cantar, cocinar, tejer o construir los instrumentos: son saberes musicales, artesanales y gastronómicos que jóvenes, adultos y viejos comparten por igual. Uno de los personajes lugareños es el marimbero Dioselino Rodríguez quien recuerda cómo de niño bajó por el río Napi acompañado de una tía cantadora para presentarse en el concierto de Las dos Colombias que se realizó en Buenaventura con la asistencia del presidente Alfonso López Michelsen. Desde entonces, su voz y su marimba lo han llevado a destinos internacionales, visitando recientemente, con el grupo Mapa Teatro, países como Brasil y Suiza. Hoy se lamenta de sus dificultades físicas para trabajar en el monte mientras espera cualquier invitación para seguir viajando o para transmitir sus destrezas musicales a las siguientes generaciones.

Golpe de currulao

En el edificio del Centro Cultural Pastor Castillo ensayan los grupos que se preparan para participar en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Cantadoras de vieja guardia interpretan sus versos acompañadas por el rasguño de sus guasás y preparan sus arreglos para el concurso. A pocos metros, niños y niñas aprenden a tocar la marimba, el conuno, el bombo y a entonar los temas tradicionales. Después de una canción que rinde homenaje a las lavanderas, Yeiner Orobio –reconocido marimbero nacido en el corregimiento de Limones– les explica a sus estudiantes: “El señor currulao es lento, es fino. En el desayuno toma el periódico, cruza la pierna y coge el café con el dedo parado. Cuando llega la noche, va al baile con corbata y con saco: tiene glamour. No se trata que yo le pegue al bombo, pum pum…, no. Hay que hacerlo con mucha tranquilidad y con seguridad. Se trata de comunicación, que se sienta que llegó el bombo y que estamos en un urrulao. El currulao es una cosa seria”. No hay música del Pacífico sin la marimba de chonta, un instrumento recientemente proclamado por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad en homenaje no solo a la especificidad de su material y al conocimiento artesanal que implica, sino además a las expresiones culturales que genera. Sobre ella se dice que nace del canto de las aves; que la traen los abuelos africanos y es la voz de los encadenados; que nace en el río…, sea cual sea su origen, las dieciocho tablas que la componen son el principal vehículo de comunicación de la costa pacífica. La dulzura de la percusión de la marimba es su sello de identidad, y la revuelta, ese momento en que todos los instrumentos se unen en una especie de delirio, su grito de libertad.
Currulao, arrullaos, jugas y bundes son diferentes ritmos, todos plenos de fuerza y espiritualidad. Los mensajes líricos de esta música son simples pero no por ello superficiales, los estribillos se quedan rondando la mente y hablan mucho sobre la idiosincrasia de las comunidades locales. Solo basta escuchar versos como: la virgen viene bajando en un sobre de mejoral o póngale cuidado a su hija que ella ronca, canalete…
Parte del reconocimiento internacional del que goza la música guapireña se debe al Grupo Bahía fundado por Hugo Candelario González, alumno del destacado maestro Gualajo y compositor del himno local Guapi, tierra preciosa. Su buena experiencia sirve de inspiración a las nuevas generaciones de músicos entre los que se encuentran Semblanzas del río Guapi, Marimba de los esteros y Raíces tradicional, agrupaciones que seguramente darán que hablar en la próxima edición del Petronio no sólo por su fuerza y calidad, sino porque promueven una reconfiguración de las tradiciones al presentar a mujeres tocando marimbas, algo que hasta hace poco se consideraba que hacía “perder la voz” de ese instrumento.

El universo de los esteros y manglares

La exquisita cocina guapireña está cercanamente relacionada con las enormes extensiones de manglares y esteros que bordean la costa sur del Pacífico. La riqueza de los sedimentos de esta área la convierte en el hogar de camarones, langostinos, piangua y otros productos marinos. Por
entre las delgadas ramas de los manglares las piangüeras se encaraman y hacen sus acrobacias para recolectar estos frutos marinos que luego terminan convertidos en manjares. Es muy conocido el guiso o el ceviche de camarón y de piangua, así como preparaciones con raya, jaiba y tollo (tiburón pequeño). El sancocho de pescado, bien sea de corvina, bien sea de pargo, resulta exquisito pues mezcla los sabores del mar con la leche de coco generando un plato único. A pesar
de que mucha pesca se hace de manera artesanal, cerca se encuentran camaroneras y empresas pesqueras que aprovechan estas aguas a gran escala poniendo en riesgo a varias especies que son parte de la oferta local. Estos paisajes de ríos, manglares y esteros permiten también apreciar la complejidad de la vegetación del lugar y la fauna asociada: un paseo en lancha por los laberintos de ese universo no puede faltar en una visita a este rincón caucano.
A solo quince minutos de Guapi se encuentra la bocana del río y la Playa Obregones, con sus arenas negras, donde los locales disfrutan ocasionalmente del agua salada y sus bondades. Desde ese lugar, mar adentro, se divisa el Parque Natural Nacional Gorgona, que también hace parte de la jurisdicción del municipio. Se dice que el conquistador Francisco Pizarro bautizó a esa isla con el nombre de este monstruo y divinidad mitológica de la antigua Grecia para hacer referencia a las múltiples serpientes que en ella habitan. Reconocido hoy como un lugar ideal para el avistamiento de ballenas y de tortugas marinas, Gorgona sigue hechizando a los viajeros que encuentran en ese destino insular y en los demás atractivos ecológicos, culturales y gastronómicos de Guapi muchas razones para volver.

Datos útiles para viajeros

Festividades

La balsada es una fiesta religiosa que se lleva a cabo el 8 de diciembre para celebrar el día de la Inmaculada Concepción, patrona de Guapi. Altares flotantes adornados de flores y luces forman un emotivo desfile por el río mientras los lugareños acompañan la parada con su música tradicional. Uno de los temas emblemáticos de la región pacífica que se refiere a este tipo de acontecimientos populares es el reconocido alabao a San Antonio: velo qué bonito lo vienen bajando, con ramos de flores lo van adornando…
También en diciembre se celebra el carnaval de Guapi, desde el 26 hasta el 30, con una jornada especial de Matachines el día 28. En esta velada los guapireños se disfrazan y juegan golpeándose con látigos los pies unos a otros para conmemorar el Día de los Santos Inocentes. Aunque suena extraño, parece ser que es una de las fechas más memorables para pasar en este lugar. Durante estas festividades también se lleva a cabo el Reinado del Naydi, inspirado en el exótico fruto afrodisiaco local.

Hotel

Río Guapi
Sus instalaciones son agradables. Cuenta con aire acondicionado. Su restaurante, a cargo de varias mujeres locales, ofrece exquisitos platos típicos de la región. Carrera 2 con calle 11, Esquina Tel. 8400488

Artesanías

Ubicado frente al Hotel Río Guapi, en la carrera 2 No. 10-39, el local de Coopmujeres ofrece variadas artesanías hechas principalmente en palma de tetera recolectada y procesada en comunidades indígenas y tejida por mujeres locales. Los sombreros, abanicos y esteras tienen un encanto muy especial.

Centro Cultural Pastor Castillo

Frente a la plaza de mercado. Allí se puede contactar a los músicos locales y tal vez asistir a alguna presentación de marimba de chonta.

Lanchas y transporte acuático

Transporte Fluvial Marítimo Jomar .
Para coordinar algún paseo por el río, esteros, playas y manglares. Cel. 313 715 3335

Venta de instrumentos

Silvino Mina
Calle 11 No. 3-21
Agradecimientos: Alcaldía de Guapi y Nani Valencia, coordinadora del Centro Cultural Pastor Castillo

Si te gustó, Compártelo

Artículos relacionados

Destino

Socorro capital de la independencia

Carlos, de 14 años, sube trotando los 180 peldaños de la Catedral de Nuestra Señora del Socorro. [...]

Destino

Buenaventura Tierra de agua

Más conocida por albergar al puerto más importante de Colombia que por sus bondades naturales y paisaj&iac [...]

Destino

Nuquí Cuna de Vida

Cientos de cangrejos corren graciosa y simultáneamente sobre la playa, vigilando con sus ojos saltones todo lo qu [...]

Destino

Araracuara, Tierra de palabra

Que Roger Casment, un irlandés enamorado de la selva amazónica, quien en 1911, en su informe al Parlamento [...]

Destino

Nápoles, La nueva vida de una mítica hacienda

No es África. Pero quienes visitan las 3.000 hectáreas de este parque llegan a sentirse en ese continente. [...]

Destino

Colombia de la A a la Z

Amazonas, vida en superlativo Los misterios del pulmón más grande del mundo se van develando poco a poco [...]

IMPORTANTE: Los comentarios aquí expresados son libres y son responsabilidad de su autor; no hacen parte del pensamiento de La Revista Volar.
Se prohíbe el uso de expresiones vulgares en los comentario, estos no será publicados.

Para poder comentar usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Este artículo no tiene comentarios, sé el primero en compartirnos uno.

Edición 46
PUBLICIDAD
Todos los derechos reservados Revista Volar SATENA Tel: (4) 403 27 29-(4)403 27 27
Diseño y desarrollo web en medellin