Por: Jorge E. Pereira
Yo tuve un sastre que aún añoro, porque nunca más he podido tener pantalones o chaquetas mejor hechas. Otra prenda de vestir que se mandaba a hacer a la medida eran las camisas. También hubo en el pasado, zapateros que hacían el calzado a la medida de los pies. Hubo uno que conocí –aunque nunca me hizo calzado– que lo llamaban “manos de oro”. Era famoso por las botas que confeccionaba. Según cuentan, usando esas botas no se sentía el suelo, era como caminar en una nube.
La web de la Internet ha hecho renacer la tendencia de diseñar nuestras propias prendas de vestir y calzado. Esto ha sido posible por las tecnologías de la Internet y la automatización de los procesos de manufactura. Así, cada cliente puede crear productos a su gusto y ajustados a su personalidad.
Por ejemplo, como la moda actualmente es usar calzado deportivo en casi toda ocasión, el sitio web converse.com ofrece la oportunidad de diseñarlos al gusto de cada cual. Luego de seleccionar los estilos (genéricos, altos, bajos, extra altos) y el material (cuero, gamuza, tela), se determina el tamaño. A continuación se seleccionan el color y otros detalles. Al permitir diseñar los tenis a la medida de los gustos y preferencias de cada persona, Converse brinda no solo un producto que le va a gustar a quien lo adquiere, sino totalmente único, solo para esa persona. ¿No es esto una forma de orientación total al cliente? Ya no se trata de segmentos o nichos de mercado a los cuales se busca orientar el producto. Se trata de que cada cliente cree lo que quiera, a su completo y total gusto.
Es una forma de mercadeo uno a uno llevada al extremo. Es dar a cada cual lo que quiere, haciéndole participar de la producción misma del producto.
Una enorme cantidad de empresas se han incorporado a esta tendencia de facilitar que el cliente haga productos que sean totalmente a su gusto. En este momento se puede diseñar la cocina, el automóvil, el motor del mismo, los zapatos, las camisas y cualquier cosa que a uno se le ocurra. En la práctica, casi la totalidad de los productos que se venden. Ya no solo se trata de lo novedoso que fue en su momento entrar a Dell Computers y diseñar la computadora propia, porque ahora eso es tan común, que cualquiera lo hace, desde cualquier parte del mundo.
Muchas empresas están entendiendo que esta tendencia puede ser una mina de oro. El que tiene dinero lo gasta. El expresarse por medio de la creación de lo que se compra, tiene un cargo adicional, porque se da un enorme valor agregado al producto. Cuando yo lo hago no es lo mismo que cuando lo hace otro. No hay nada más entretenido que uno mismo diseñar lo que quiere usar o tener. Y eso nos pasa a todos.
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